La sequía y la bajante del Paraná causan pérdida de cosechas y mortandad de ganado y peces

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El Instituto Nacional del Agua (INA) advirtió este miércoles que la situación en el río Paraná continúa siendo “preocupante” debido al bajo nivel de caudal existente. Si bien en los dos últimos años se produjo una “sensible mejoría”, aún persiste en la región la sequía iniciada en marzo de 2020, indicaron desde el organismo.

“Desde fines de diciembre y en lo que estamos transitando de enero, tuvimos cierta recuperación por algunas lluvias puntuales, muy débiles y de poca duración, que se produjeron sobre la cuenca del río Iguazú”, explicó el ingeniero y presidente del INA, Juan Carlos Bertoni.

Sin embargo, el estiaje continúa y sigue afectando la flora y la fauna de la zona. Por su duración, magnitud y persistencia, se trata de la bajante extraordinaria “más larga de la historia”, señalaron los expertos. La extrema sequía causó la mortandad de miles de cabezas de ganado, pérdidas de cosechas, y dejó secos cauces de arroyos y lagunas en Santa Fe y la pronunciada bajante del río Paraná está causando estragos en la reproducción de especies ictícolas, afirmaron este miércoles organizaciones ecologistas.

Para Pablo Cantador, un especialista en el tema fauna, “hubo una explosión de vida en el río allá por diciembre del año pasado, pero ahora con el retroceso del agua por la sequía, el panorama es preocupante”.

“Hemos observado una importante mortandad de sabalitos de entre 5 y 7 centímetros, hay otras especies también, pero siempre monitoreamos el sábalo, porque es la pirámide de la cadena alimenticia del resto de las especies”, explicó.

Y amplió: “La mayoría de las especies ictícolas comen en diferentes etapas al sábalo, de cuando son alevines hasta ejemplar adulto. Por eso es una especie a proteger, porque si desaparece el sábalo, desaparecen los restantes peces”, aseguró.

“Cuando empezó, se produjeron a lo largo de la provincia de Misiones y en algunos lugares de las provincias litoraleñas problemas de extracción de agua, porque las bombas de extracción quedaron en vacío”, dijo el funcionario respecto a uno de los efectos del fenómeno.

“También puede ocurrir que cuando bajan los niveles, aumenta un poco la turbiedad del agua. Y hay algún problema mayor para potabilizar el agua, la salinidad del agua”, señaló Bertoni.

El titular del INA advirtió además que la bajante producida por la sequía, sumada a las altas temperaturas y los vientos contribuyen a la generación y la propagación de incendios forestales. “Pero son pocos los incendios que se inician por ‘causas naturales’, normalmente se deben a las acciones del ser humano”, aclaró.

Para dar respuesta a la situación, el gobierno nacional ha realizado “una inversión muy importante para adecuar los sistemas de captación de agua a la nueva realidad”, cerró Bertoni.

Emergencia hídrica

En julio de 2021, mediante el decreto 482/2021, el gobierno nacional declaró el Estado de Emergencia Hídrica en las zonas de la cuenca del río Paraná, que abarca las provincias de Formosa, Chaco, Corrientes, Santa Fe, Entre Ríos, Misiones y Buenos Aires, sobre las márgenes de los ríos Paraná, Paraguay e Iguazú.

Los decretos 118/2022 y 261/2022, de marzo y mayo respectivamente, prorrogaron esta medida por considerar que si bien se habían “atenuado los niveles de la bajante por efecto de lluvias puntuales y defluencias de las represas situadas en el área regulada de la Cuenca del Paraná”, continuaban afectando el abastecimiento del agua potable, la navegación y las operaciones de puerto.